martes, 10 de junio de 2008

Los mitómanos

Carlos y Joaquín fueron invitados por la empresa a una reunión de trabajo de 3 días a Mendoza, Argentina. Decidí encargarles algunas cosas ya que irán al templo del cuero. Pero me advirtieron no hacerlo porque estos tipos eran mentirosos ¿Carlos también? Pregunté incrédulo. Peor. Te van a decir SI a todo lo que le digas, simulan que te escuchan, pero al final van hacer los que ellos quieran y para justificarse te van a mentir hasta cansarte. - Recuerda el informe del departamento de personal: "tienen respuesta para todo, aunque ello suponga mentir (tienen habilidad) y aunque sus embustes contradigan lo anterior. Si caen en contradicción, no se amilanan y no tardan en encontrar explicación del porque se mintió la vez anterior y ahora es cuando dicen la verdad. Con tal coherencia y congruencia que confunden hasta el mejor. Son muy inteligentes." - Ha, muy simple. Le doy instrucciones simples. No falla. Además Carlitos viste bien y el sabe de ropa, así que no tendrá motivos para equivocarse.
Llamé a Carlitos a mi oficina. - Mira, te voy a pedir unos encargos. Te voy a abrir una tarjeta Visa adicional con dos mil dólares a tú nombre para que compres. Vamos a ir después al cajero para confirmar la palabra clave y practiques sacando dinero. Vas a comprarme un par de botas número 42, y un sombrero tipo vaquero. Imponentes. El sombrero te lo pruebas, pero no te fíes en el número de las botas. Quiero que las midas con tus zapatos. Tiene que ser un número más porque me gusta usarlas con calcetines gruesos. Grandes, largas, con tacones. Y chaquetas de cuero. Tú sabes como me gustan a mí. Tienes que probártela. Si tienes dudas me llamas por teléfono, me dices en que página de Internet están y yo te digo cual comprar.
Por favor no me dejes de lado. No compres a última hora. No te desconcentres, ojala sólo, para que no te dejes influir por Joaquín. Sin apuro. No te preocupes en el cambio de moneda porque de todas maneras son mas baratas. Solo tienes que buscar las mejores. De los 2.000 dólares te presto quinientos dólares para que compres lo que quieras. Después me lo devuelves. Acuérdate que tienes que elegir muy bien porque no hay posibilidad de cambiarlas. – Si jefe, no vamos a ir de nuevo a puro cambiarlas - Jefe, mañana vamos a cambiar a pesos argentinos ¿Cuánto vamos a llevar? No. Entiéndeme, para eso te doy la tarjeta Visa, para que la uses. Si, por eso digo, esa es la idea. Como voy a ir con tanto dinero en efectivo. ¿Y los zapatos los quiere con cordones o hebilla? No, Carlitos, entiéndeme, concéntrate en lo que te digo. Quiero el mejor par de botas, que combine con el sombrero y las chaquetas de cuero. - Si, así tiene que ser, como digo, tipo vaquero -
Quedé agotado. Se fueron, no llamaron en los tres días y al cuarto los fui a buscar al Terminal de buses. En la oficina cargamos sus fotos en el computador. En Mendoza se encontraron con unos amigos así que en todas las fotos aparecieron comiendo parrilladas en algún lugar. Mi sombrero de vaquero apareció en todas las fotos, se veía realmente imponente. Luego llegó la hora de mostrar los encargos, primero un mate, Joaquín su billetera de cuero, después mi sombrero vaquero y quedé expectante esperando como serían mis botas. Carlitos mostró su compra, un par de botas de gamuza, que mas parecían botines. Y luego sacó otro par de botas, de niños, cortitas. Sus botas, me dijo. Exhibiéndolas a la concurrencia. - Pero como - exclamé. - Tan chiquititas - No, me dijo, si son 42. - Pero mídelas con las tuyas - exclamé, enojado. Las puso al lado de las suyas y eran 10 cm. más pequeña, mucho más angosta y cortitas. Puso cara de sorpresa, como si fuera primera vez que las medía, pero arremetió. – No, está equivocado, son iguales. - Pero por favor Carlitos, mídelas, insistí perdiendo la paciencia, - lo que pasa es que están nueva pero el cuero da. Así que después de unos días le van a quedar bien - Y cambió el tema para no medirlas nuevamente evitando que nadie se de cuenta y continuó afirmando que los precios de las botas eran los mismos que aquí así que apenas gastó cincuenta dólares de mi tarjeta visa. ¡Los mismos precios¡ pensé, ¿dónde estuvo entonces? Está loco.
Callé. No miré mas las botas. Luego, ya resignado pregunté por las chaquetas. No, respondió muy seguro y categórico. No había ningún negocio de chaquetas. No le creí, pero no dije nada, pelotudo mentiroso.
Al otro día fuimos a comprar artículos de oficina al mall. Nos detuvimos en una de las dos grandes tiendas de calzado. Para mi sorpresa Carlitos se quedó mirando la vitrina, estupefacto. Yo entré y encontré mis botas en la sección de mujeres. Lo llamé, sin enojarme, y se las mostré - Tus botas – exclamó sin inmutarse. Si, y les mostré el número. 38. Ninguna reacción. Y caminamos hacia la repisa con las botas 42. Casi el doble más imponentes. - Ha, pero estas son muy grandes, no creo que le gusten. - Carlitos, pero si de este modelo te pedí. Y este es mi número. - No, son muy grandes - insistió, dio vuelta y caminó hacia otro lado. Casi le tiré las botas por la espalda.
Luego, de vuelta en el auto, notó mi preocupación y comentó que con Joaquín era difícil comprar, anduvo siempre conmigo y metía sus narices en todo lo que estaba haciendo. - Ha, dije, o sea que él te ayudo a elegir - No, como se le ocurre, si el siempre anduvo por otro lado – Y como las compraste entonces - Lo que pasa es que pasamos por un pequeño negocio y era el único tipo de botas que había, así que pedí número 42, las envolvieron y las pagué - O sea no las mediste como te lo pedí - Si, evidente, las medí por todos lados, - y Joaquín de por medio - insistí. - No, si era un tremendo negocio, inmenso, zapatos y botas por todos lados, hasta chaquetas habían, él estaba en la otra punta mirando botas de vaquero, grandes, con tremendo taco - Aceleré con intenciones de abrir la puerta y botarlo en el camino. Luego bajó la vista y comentó. - Estoy arrepentido. Estuve mirando los precios y aquí las botas cuestan el doble. Y no son de la misma calidad que las de Mendoza. - Pero Carlitos, si por algo te las encargué. – No sabía si decirle hueoncito o Carlitos - Es que estuvimos sacando cuentas con Joaquín y concluimos que los precios eran los mismos. - Pero si te dije que no calcules el cambio. Que de todas maneras van a ser mas baratas. Y te recalqué que no converses esas cosas con Joaquín, que tiene fama de ser mentiroso – Si jefe, siempre lo tuve claro. No se que me pasó. Jefe. Estábamos en la ciudad del cuero, había botas y chaquetas por todos lados y no traje nada. Frenaba y aceleraba, pensando mierda, mierda, mierda.
Llegamos. Luego lo llamé a mi oficina. Como confirmé que era un mentiroso igual que Joaquín, le dije, - dime Carlitos, sin pensar la respuesta, por favor, ¿Por qué cuando llegaste me dijiste que no había chaquetas? Me quedó mirando, pasaron los segundos, no respondía, procesando la próxima mentira, hasta que dijo, - es que en realidad era una sola chaqueta que estaba en una vitrina. Y Joaquín me dijo que era chica y no entré. – Pero si dijiste que habían botas y chaquetas por todos lados - Lo veía acorralado. - Si, fuimos a varios otros locales, chaquetas largas, cortas, con corte por todos lados, en la espalda, bolsillos grandes, chicos, forradas, café, negras, - a esa altura ya lo ahorcaba - y, y, le decía yo, ¿qué pasó? ¿Por qué no compraste? de pronto sacó una respuesta de lujo, - es que en el negocio donde encontré la chaqueta adecuada, no tenía tarjeta visa – y por qué no sacaste del cajero, - es que como me dijo que evitara sacar del cajero porque había un recargo, - pero por qué no me llamaste - te habría encargado varias, y te habrías comprado tú también. Si tenías 2000 dólares para comprar. Recalqué, ya gritando -2000 DOLARES- Y sacó su última respuesta. – Jefe, entiéndame, si le compré esas botas de juguete, agradezca entonces que no le compré chaquetas, porque sino la porquería que le hubiese traído. - Se dio media vuelta y se fue. Caí de espalda en mi asiento. Me superó. Exclamaba -Toda es una mentira-.
En la tarde llegó con un calendario y me dijo, Jefe, esta otra semana el jueves es feriado, podríamos irnos el miércoles a Mendoza y volvemos el domingo, vamos con su tarjeta visa y ahí si compramos lo que queramos.

Exclamé - FUERA DE AQUÍ -

17 comentarios:

Susana de Argentina dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Susana de Argentina dijo...

Gracias por pasar!!! es una alegría tener nuevos amigos! he pasado por tu casa...quedo expectante...mmmm...besitos!!

Emi dijo...

*Hola...ojala y tus botas esten bien y no se hayan quedado por ahí...jajaja es que ustedes los chicos son un poco distraídos.
-Vine a contarte que "chunchero" viene de la palabra chunche que es un costarriqueñismo, le decimos chunches a cualquier cosa, por ej. decimos alcanceme ese chunche, puede ser un cepillo, pero también puede ser un tornillo, o sea, varias cosas juntas, telas hilos, latas, pinturas, pinceles, eso es un CHUNCHERO...JAJAJA espero me hayas entendido.
Hasta Pronto y que estes
PURA VIDA...

Aarón Bislmar dijo...

¿NO TE AVERGÜENZA LO QUE ESCRIBES, LAS PORQUERÍAS QUE PUBLICAS Y DEMÁS COCHINADAS (PARAFRASEANDO A ARTAUD) QUE INSERTAS EN EL BLOG? ¿DE VERDAD TE CONGRATULA QUE TUS AMIGUITOS ESTÚPIDOS FESTEJEN TUS PENDEJAS LÍNEAS? ¿DE QUÉ SIRVE QUE HAGAS LO MISMO CON SUS ESCRITOS? AH! CUÁNTA IMBECILIDAD! TAMBIÉN TÚ. MIERDA Y PODREDUMBRE.

Jazmin dijo...

Ufffff que paciencia tuviste!! Te pasasate.
Cuando lei tu historia hubo momentos en que me dije: "esto debe ser una broma". Ahora te pregunto: es una broma?

Loren@ dijo...

y el de arriba pq tan enojado???
oye esta historia es real???
baa yo q tu lo despido ajjaja jaja
por incompentente y listo
soy mala y q jajaja ajja
un abrazo

Alejandra dijo...

De partida me costaría confiarle a alguien 2000 dólares y pasarle una clave para la tarjeta... lo más que he encargado son libros.
Más encima, con esos antecedentes, lo hubiera pensado dos veces... quizás acá hay botas mejores.
En un rato actualizo.
Saludos

Graciela Pantin dijo...

Me encanta ese toque de sarcasmo en tus textos...

Emi dijo...

*Que tiene ese hombre en la cabeza???Perdón pero me da risa...

Hasta Pronto...

Susana de Argentina dijo...

Amigo....existe lamentablemente gente asi, pero bueno, a mi me has hecho reír...claro, yo no les encargue las botas!!!! ja! ja!
por otra parte cuando las mujeres son "brujas", aqui les llaman asi cariñosamente, o no depende de la entonación que se le de, o como es usada en el contexto de la frase...te diría que dicen que NO existen...pero que las HAY...las hay...como decimos por aquí! besitos muy buen finde! y nos vemos!!! por estos lados es el día del padre...Felicidades!

d´Agolada dijo...

Yo no le dejo 2000 dólares a nadie ni en mil años, soy muy desconfiado. Un saludo

Dinora dijo...

Por eso es mejor hacer los encargos uno mismo, al menos esos tipos de encargos.

Interesante historia, hasta dan ganas de ahorcar a tan mal ejecutor

Saludos!

PD. las fotos de mi espacio no son mias, las selecciono de la red, la que considero que le va mejor a lo que escribo.. ;)

Luna Carmesi dijo...

Mejor no encargar nada a según quién... Se disfruta mas viajando uno mismo y buscando sus propios regalos!

;-)

Lilian dijo...

hola.. gracias por la visita.
Yo soy distinta, no podría confiarle a nadie que me comprara zapatos, quizás un saco, campera o remera, pero los zapatos´, botas o lo que fuere para los pies ni ahí.
En lo personal no soy ni de comprar por catálogo, excepto si se trata de insumos informáticos, y cosas por el estilo, pero ropa ni ahí.
Soy de las personas que necesito probarme las cosas antes de comprarlas.. y menos confiarle dinero a personas como Carlitos... jajaja pero me reí con tu post, aunque bueno para vos no creo que haya sido nada gracioso.
Bueno, Saludos..

mi despertar dijo...

Muy bueno tu texto me voy pero vuelvo

La otra parte de mí dijo...

me pregunto...esto que acabás de narrar es verdad?si lo es,nunca se me hubiese ocurrido hacer lo que hiciste con estos personajes,eran de no confiar!!!

Gizela dijo...

jajajaja..Divertida y muy bien narrada.Me encantó
Un abrazo Gizz